JBpescador

JBpescador
el autor
PORTAL DEDICADO A TODO LO RELACIONADO CON EL MUNDO DE LA PESCA DEPORTIVA EN EL MAR

TAMBIEN PUEDES LEER AL AUTOR EN ALGUNO DE SUS LIBROS:

EL ARTE DE LA PESCA. Editorial TIKAL EDICIONES, año 2000

CUADERNO DE PESCA. Editorial TIKAL EDICIONES, año 2002

Traduce el Blog

sábado, 20 de julio de 2019

INICIACION A LA PESCA A LATIGO o MOSCA EN EL MAR (2ª Parte)



INICIACION A LA PESCA A LATIGO o MOSCA EN EL MAR
                             2ª PARTE

En esta segunda parte de este apasionado deporte como es la pesca y que además en esta modalidad donde se disfruta el doble, vamos a enumerar otros factores principales de esta modalidad como son: el sedal, los nudos, los anzuelos, y sobre todo las técnicas que debemos seguir para obtener un mínimo de éxito. 

Para empezar podemos hacerlo con:

SEDALES:

Cuando hablamos de sedales en la modalidad de pesca a látigo, debemos saber que no son los sedales convencionales, sino que son unos hilos expresamente fabricados para esta modalidad, ya que el único sedal que es igual a los otros es el que se coloca en el terminal, al contrario que la línea madre que es de un material distinto a este. 
Hoy en día las cañas proporcionan velocidades increíbles a los sedales dadas su condición de rápidas, pero sin embargo el empleo de una línea equivocada puede tirar por tierra las mejores prestaciones de una caña, dejando al pescador muy confuso ante los lances defectuosos. Por ello, tan importante es saber elegir la caña que nos conviene, como el sedal apropiado para ella. Por lo tanto debemos saber que este hilo es una línea mucho más gruesa que los propios sedales, debido principalmente a que si no fuera así difícilmente podríamos hacer volar la línea por su condición de delgadez, elasticidad y otros muchos factores. Estas líneas se fabrican en varios materiales desde la seda  natural hasta el  kevlar, pasando por el PVC. Estas últimas muy recomendables para la pesca en el mar. Se clasifican por grupos y siempre en función de sus características, peso, forma, acción, etc. 


Estas líneas se numeran según el peso en sus nueve primeros metros, y son desde el 0 hasta el 15, a mayor número mayor peso. Por ejemplo una línea del 6 pesará aprox., unos 10 gr., mientras que una del 10, unos 19 gr. Pero si hablamos de su forma, debemos saber que existen varias clases, que son fácilmente reconocibles por las siglas con que se denominan y estas son:

DT.- (Double Taper): Puesto que, por lo general, el idioma usado por los fabricantes es el inglés estas siglas significan “Double Taper”, que traducido seria doble afilado. Esto significa que la línea tiene dos puntas, o sea que empieza en diámetro muy fino para pasar al centro con mayor grosor y terminar de nuevo en fino. A estas líneas se le denomina líneas de doble uso, ya que muchas veces cuando tenemos un inicio de línea estropeado podemos darle la vuelta y volver a pescar con sedal nuevo. Salvo excepciones suele medir 27 m aprox.

WF.- (Weight Forwand): Que traducido seria peso adelantado. Estas líneas son las denominadas líneas descentradas, o sea que son finas y cortas al principio, uniformes en el centro y finas y largas al final.

ST.- (Shooting Taper): Que traducido seria tiro afilado, y son conocidas como sedales de cabeza lanzadora. Estas líneas son muy semejantes a las anteriores, pero con la condición de que al principio son más gruesas, aparte de que son más cortas.

L.- (Level): Que traducido seria liso. Como la propia palabra indica son las que tienen la misma forma en toda su longitud, también son conocidas como líneas paralelas.

SW.- (Salt Water): Que traducido seria agua salada. Estas líneas están diseñadas expresamente para la pesca en agua salada, de hecho son más resistentes que las demás y su peso está más adelantado que las anteriores, aunque su forma es muy similar a WF.

Por último nos quedaría clasificar las líneas por su acción o función en el agua. También se clasifican con letras:

F.- (Floating): Que traducido seria flotante; son aquellas que por su condición flotan en el agua.

S.- (Sinking): Que traducido seria sumergida; al contrario de las anteriores estas son líneas ahogadas, o sea sumergidas.

F/S.- (Floating/ Sinking): Que traducido seria flotante y sumergida; estar líneas son las que son flotantes y sumergidas al mismo tiempo, o sea que tienen el cuerpo flotante, mientras que la punta es sumergida.

I.- (Intermediate): Que significa intermedias; estas líneas son las que ni flotan ni se sumergen, o sea que trabajan a pocos metros de la superficie.

Hay fabricantes que aparte de denominarlas con estas letras también las clasifican por la rapidez de hundimiento en aquellas que sean ahogadas, ya que pueden ser de hundimiento lento, rápido, súper rápido, súper hundimiento, etc.

Dada la relativamente escasa longitud de las colas de rata (32 m aprox.), es necesario unirles una línea de apoyo, para que nos de juego y poder trabajar las piezas muy grandes, que por su condición de fuerza, nos saquen mucho sedal del carrete. Por lo general, en estos casos se suele anudar una línea fina con relación a la cola de rata que tengamos colocada en ese carrete, de esta forma podemos anudar una línea de sedal trenzado o un monofilamento de nylon. 

Para la práctica de esta modalidad en el  mar, es preferible utilizar línea intermedias, ya que permiten abarcar distintas zonas de pesca, desde la superficie hasta el medio fondo, pudiendo incluso utilizar otros cebos que no sean las moscas. Por otra parte, los días en que el viento haga de las suyas, o sea que no nos permita lanzar con toda fluidez, debemos utilizar líneas de cabeza lanzadora, porque permiten que con un mínimo de falsos lances podamos alcanzar la zona de pesca deseada.

NUDOS:

En esta modalidad son varios los nudos que se utilizan, porque para poder confeccionar una mosca de agua salada debemos emplear varios nudos de sujeción antes de terminarla. De ahí que se utilice el empatillado del anzuelo, o en el caso de anzuelos de anilla utilizaremos los nudos como el clinch doble o el de palomar. También debemos tener en cuenta que un nudo mal diseñado o incorrectamente ejecutado será un nudo pobre, facilitando su debilidad, principalmente porque no podrá resistir un fuerte tirón, ni tampoco la presión constante que ejerce el pez sobre él en su afán de soltarse, terminándose por romperse o deslizarse. Hay pescadores que al monofilamento sobrante de un nudo le queman la punta haciendo que se genere una pequeña porra e impida su deslizamiento, pero a veces se somete el nudo a un excesivo calor y en vez de asegurarlo lo que se hace es debilitarlo. Por tanto, en esta operación hay que tener muchísimo cuidado. 

Pero sin embargo uno de los  nudos más utilizado es el que se hace para empalmar la cola de rata con el bajo de línea, llamado Llasca doble.

Llasca doble: Se realiza de la siguiente forma:

Doblamos unos 12 cm del bajo de línea y de la cola de rata, haciendo dos lazadas independientes una de la otra.
Introducimos una lazada dentro de la otra, procurando que sea la del bajo de línea la que se introduzca dentro de la lazada de la cola de rata.
Formaremos un bucle con el sedal doble del bajo de línea, por delante de la lazada de la cola de rata.
Introduciremos la punta de la lazada por el bucle que hemos hecho con el bajo de línea, procurando que en esta acción la lazada de la cola de rata quede dentro del nudo, o sea que con la punta del sedal del bajo deba abrazar a los dos cabos de la lazada de la cola.
Repetiremos al menos tres veces esta operación, para después tirar del sedal doble del bajo de línea y la punta de la  lazada, haciéndose cerrar al nudo, pero sin llegar a apretar al máximo.
Por último, solo nos quedará mojar el nudo y tensar ambos extremos, o sea del sedal doble del bajo de línea y del sedal doble de la cola de rata. Después recortaremos el sedal sobrante.

Otro de los nudos que también se utilizan para unir estas líneas es el llamado Albright:

Albright: Se realiza de la siguiente manera:

Doblamos unos 12 cm de la línea de la cola de rata, haciendo una lazada.
Después introduciremos el bajo de línea por dentro de la lazada, comenzando a dar vueltas de atrás hacia delante cogiendo los dos cabos de dicha lazada, de forma que las vueltas terminen sobre el agujero de la lazada, dando unas 12 o 15 vueltas.
Una vez terminadas las vueltas, volveremos a introducir el cabo que da vueltas por el interior de la lazada, y estirando dicho cabo para cerrar el nudo, pero ayudándonos de nuestro dedo que empujara a las vueltas hacia el principio al tiempo que se va cerrando la lazada.   
Una vez cerrado el nudo, pero no apretado daremos varias vueltas con el bajo de línea en su propia línea haciendo el nudo clinch, o sea después de dar al menos cuatro vueltas introduciremos el cabo por la primera vuelta.
Finalmente mojaremos el nudo y apretaremos con fuerza.

PLOMOS:

Se prescinde completamente de ellos, ya que en primer lugar la condición esencial de esta modalidad es la de poder poner el cebo artificial sobre la superficie del mar quedándose este de una forma natural, o sea tiene que parecer que el insecto, o cualquier otro tipo de cebo, está solamente posado sobre ella y a la deriva. Por lo tanto, nunca debemos colocarle plomada alguna por pequeña que esta sea, de lo contrario se hundiría y no haría la función buscada.    
 
    
ANZUELOS:

En el tema de los anzuelos debemos destacar que estos debemos elegirlos con relación al tipo de artificial que vayamos a fabricar. Si hemos decidido utilizar artificiales que se parezcan a las migas de pan deberemos utilizar un anzuelo que nos permita poder anudar esponja, porexpán (corcho artificial), polipropileno o incluso pluma de avestruz a la pata. Los modelos torcidos siempre dan mejor resultado que los rectos, al igual que debemos usar siempre anzuelos pequeños entre los tamaños 12 y 16. Por otro lado, los anzuelos son la parte más importante de todo material de pesca, si no están bien afilados o no son de buen nivel podemos perder una buena pieza. Por lo tanto, deberemos comprobar su punta, robustez, etc., antes de vestirlos de las distintas formas que se utilizan en esta modalidad. Además podemos montar sobre ellos, distintos artificiales que parezcan o se asemejen a peces alevines, pero teniendo en cuenta que debemos fabricarlos con materiales muy livianos, ya que de lo contrario se hundirán y su labor será muy pobre, aunque también existe la posibilidad de que los fabriquemos ahogados con la única intención de que se mantengan a media agua, pero nunca con un peso excesivo, de ahí que utilicemos anzuelos con un poco de tungsteno en la pata, para darle mayor estabilidad.    

TECNICAS:

Con relación a las técnicas que se deben utilizar en esta modalidad, está claro que son muy similares a las utilizadas en agua dulce, pero con la particularidad de que en agua dulce no hay oleaje y aquí si, por lo tanto debemos hacer las mismas técnicas pero extremando la precaución.  Por ello, el movimiento que imprimamos a la mosca será siempre un factor determinante ante la opción de captura, por ejemplo en aquellas moscas o artificiales de cualquier clase que se coloquen en la superficie la técnica estará en hacer parecer que la victima está aterrorizada e intenta refugiarse al abrigo de la orilla o de las rocas cercanas. Para imitar ese movimiento podemos hacer dos cosas, a saber: recogerla rápidamente o lentamente. Si optamos por la primera opción deberemos recuperar la mosca dando pequeños tirones rápidos y contundentes con la mano, de forma que parezca que está muy asustada e intenta refugiarse rápidamente. Si por el contrario decidimos utilizar la segunda opción, deberemos recuperar el artificial lentamente y a una velocidad uniforme.

Si en otras modalidades, el pez se clava en el anzuelo debido a la resistencia del plomo, en esta modalidad la cosa cambia, ya que seremos nosotros los que tengamos que clavarlo; de ahí que debamos ejecutar la acción de clavado con toda precisión. Por lo tanto en el momento que observemos que el artificial ha sido tomado por el pez, debemos dar un pequeño tirón con la punta de la caña. A este tirón se le llama cachete, por eso es muy importante saber realizar el cachete a la perfección, porque si no perderemos más de una buena pieza. 

También existe la técnica de pesca con mosca a fondo, la cual realizaremos solamente en zonas de playa o sitios donde sepamos con seguridad que el fondo es arenoso y sin relieve. Esta técnica consiste en dejar que la mosca o señuelo llegue hasta el fondo y con su propio peso hurgará sobre él removiendo los sedimentos; claro que, a la hora de recuperarla deberemos hacerlo muy lentamente. Pero sin embargo en este caso, no sabremos con exactitud el momento de realizar el cachete. Pero para ello únicamente anudaremos un trozo de lana en color llamativo a la cola de rata y este nos servirá de avisador de picada. 

Si estamos buscando posibles piezas en la superficie del agua, tales como mújoles o lisas, una técnica que puede ser muy eficaz es la de lanzar al agua migas de pan, pero con la condición de no saturar la zona de pesca con grandes trozos, sino es mejor lanzar trozos más pequeños, de modo que los peces estén a la espera de que caiga un nuevo trozo y tengan de disputárselo entre ellos, y tras esto, lanzar nosotros nuestras moscas- migas, produciéndoles un movimiento suave de recogida, como si la corriente estuviera llevándose la miga de pan, y en el momento que desaparezca dentro de la boca del pez, debemos dar el cachete con decisión aun a riesgo de fracasar, es preferible fracasar a que los mújoles se den cuenta del engaño escupiendo la mosca- miga.
Una vez visto y explicado estos puntos, pasaremos a la tercera y última parte donde abordaremos los bajos de línea, las capturas, los lanzamientos, los cebos y el equipamiento. Pero eso será en la tercera y última parte.

Y sacado del canal de YouTube, aqui os dejo este reportaje de la pesca del atun a mosca realizado por Rafael Mazorra de Quero, bajo la licencia de TuneCore (en nombre de tonkabinett27) 


martes, 14 de mayo de 2019

INICIACION A LA PESCA A LATIGO O MOSCA EN EL MAR (1ª Parte)


INICIACION A LA PESCA A LATIGO o MOSCA EN EL MAR        1ª PARTE

Dentro de las modalidades de pesca en el mar, existe una en concreto, que apenas si es conocida dentro de las modalidades que se practican.  Esta modalidad es la pesca a latigo o mosca. Este tipo de pesca viene directamente de la pesca en rio, ya que es una modalidad muy común en la pesca de la trucha y otros ejemplares como el salmon y alguna especie mas. Pero cuando se traslada al mar, la cosa cambia bastante, principalmente porque aparte de tener mayor espacio para el vuelo de la cola de rata, también hay que cambiar el señuelo debido a que los peces de costa muy raramente atacan a los insectos en la superficie del agua.
Para muchos pescadores, esta modalidad es la autentica pesca con caña, porque consideran que hacer trabajar los cebos artificiales para que parezcan algo natural, es mucho más difícil que simplemente lanzar la caña y recoger, como sucede en el spinning o lanzar la caña y esperar como sucede en la mayoría de las modalidades. En eso no hay duda, dar vida a algo artificial es completamente distinto y difícil de conseguir. De ahí que en esta pesca se necesite un máximo nivel de técnica. De la pesca a látigo, hay que decir que es una de las pioneras en la pesca en agua dulce. De hecho muchos pescadores que dominan perfectamente esta modalidad, cada día se acercan más a las zonas costeras, para experimentar nuevas sensaciones y que su nivel de adrenalina se dispare, con la captura de algún depredador como la lubina, porque las capturas que se producen en el mar son completamente distintas a las producidas en agua dulce. Esta modalidad tomó su auge con la pesca de la trucha y utilizando cebos artificiales del tipo mosca y mosquito, ya que es un factor clave en la alimentación de este pez. Pero sin embargo, la cosa cambia cuando se traslada al mar, los cebos deben ser similares, pero diferentes a la vez, porque usaremos esas maravillas de ingenios creados por el pescador de trucha, pero, teniendo en cuenta que las moscas artificiales deben ser grandes y de colores llamativos. Claro que todo dependerá de la especie que se pretenda pescar, porque si lo que buscamos son mújoles, el artificial deberá parecerse a una miga de pan.  Hay que considerar que la pesca a látigo en el mar debe, por lógica, ser distinta que la realizada en agua dulce. Distinta en el sentido del lugar donde se realice, distinta por la condición de los depredadores que se claven, distinta por las condiciones atmosféricas, etc. Pero no distinta en su realización o mejor dicho en su ejecutoria. Estamos de acuerdo que la mayoría de las modalidades de pesca son individualistas, pero en el caso de esta modalidad, la individualidad llega a tener una mayor importancia. El estar solo ante la inmensidad de una playa, bahía, estuario, ensenada; el utilizar un  equipo de pesca, que al no tener plomo alguno, no altera el sonido característico de las olas al romper con el manto de arena o roca, sentir las salpicaduras del agua salada en la cara, sentir la leve brisa marina rozando tu piel, sentir el agua fría subir y bajar por tu cintura, divisar donde está el cardume de peces para intentar colocar ese sedal que silba junto a tu oído cerca de él... Todo este conjunto, hace que esta maravilla de modalidad sea amada cada  día más.




¿Dónde y cuando practicar esta modalidad?

Si por fin, nos hemos decidido a practicar esta modalidad en el mar, no podemos caer en el error de montar la caña y el carrete, calzarnos un vadeador y enfrentarnos a la inmensidad del mar, porque seguramente después de varias horas desistiremos en el intento de pescar, debido principalmente a que nuestras capturas serán mínimas, por no decir ninguna y nos marcharemos igual que hemos venido. Si de verdad decidimos practicar esta preciosa modalidad debemos hacerla correctamente. En primer lugar debemos observar la superficie marina e intentar divisar movimientos de peces pequeños saltando por encima del agua; esto será una señal inequívoca de la presencia de depredadores haciendo estragos en la población menuda; debemos fijarnos también en el vuelo de las gaviotas u otras aves que haya por las inmediaciones, si vemos que se producen picados hacia la superficie del mar, por parte de estas aves, será debido a la presencia de depredadores dando caza a peces pequeños y estos en su afán de huida quedan a merced de las aves. Si conseguimos colocar una mosca artificial o un streamer cerca de estos bancos posiblemente podamos alardear de una buena captura. En el caso de que todo esto no funcione, podemos optar por lanzar nuestras cañas en abanico, de forma que podamos abarcar la mayor zona de pesca posible, empezando por zonas cercanas a nosotros y alargando el lance conforme cubrimos mayor zona. Con relación al lugar, elegiremos siempre zonas donde la presencia de mújoles, lisas, obladas, zarpas y demás peces que puedan servir de pasto para los peces depredadores tengan mayor presencia, tales como las bocanas e interiores de los puertos, ensenadas, desembocaduras de grandes ramblas o ríos, salida de acequias, etc. 

CAÑAS:       

Con relación a las cañas de mosca, como se conocen popularmente, hay que decir que el mercado español es muy amplio, pero todas o casi todas deben tener las mismas características, un puño corto fabricado en corcho o material similar, el porta carretes muy cerca del final, un anillaje de oxido de carbono ideal para no producir calor al sedal cuando se fricciona con ellas, y por último fibra muy liviana.
Para empezar podríamos hablar sobre la composición de la fibra, ya que al ser una modalidad en la cual estaremos sujetando la caña en todo momento debemos elegir aquellas que por su alto contenido de carbono, kevlar e incluso mezcla de titanio, nos ofrezcan mejores prestaciones en flexibilidad y robustez. Estas cañas se fabrican en varios tramos, desde dos hasta cinco siendo la más usadas las de dos o tres. Al igual que sucede en otras cañas, en estas la acción también puede ser de punta, media o parabólica, mientras que la potencia no se mide en gramos como sucede en otras modalidades, sino que la potencia es determinada en función a la línea que se puede lanzar con ella sin tener dificultades o incomodidades. Debido a esto, en el mercado hay cañas para líneas del 1, 2, 3, 4 etc., e incluso actualmente han aparecido cañas para líneas del 0, pero estas por su condición de livianas no son aptas para la pesca a látigo en el mar, exceptuando claro está, cuando se practica en el interior de los puertos. Con respecto al anillaje hay que decir que la mayoría de las cañas tienen anillas de tipo serpentiformes, mono pata y de oxido de carbono, y por lo general de un diámetro un tanto reducido pero suficiente para poder deslizar por ellas la línea con toda fluidez.
Por otra parte, la longitud de dichas cañas, no se mide en metros sino que, debido a su procedencia se hace en pies (1 pie= 30,48 cm). Por ello, podemos encontrar cañas que van desde los seis pies y medio  hasta los dieciséis, aunque las más utilizadas son las de ocho y nueve pies (2,40 cm y 2,70 cm). Por ello, la longitud está relativamente relacionada en función del lugar donde realicemos esta modalidad. Por ejemplo, si la realizamos en el interior de los puertos y buscando precisamente a una especie que se clava fácilmente como es el mújol o lisa; la caña debemos comprarla relativamente corta, entre las medidas de  6,5 y 8 pies. Pero sin embargo si la pesca a látigo la enfocamos a zonas más escarpadas, como es lógico, deberemos utilizar cañas un poco más largas, de 9 pies por ejemplo y diseñadas para líneas del 10, con acción de punta progresiva capaces de lanzar sin esfuerzo grandes streamer, y con talón de combate de refuerzo, sobre todo para evitar los distintos escollos naturales que podamos encontrarnos, aparte de poder pelear bien con grandes peces como la anjova, espetones, lubinas, etc. Uno de los mayores problemas que surgen en esta pesca, es la brisa marina o peor aún el fatídico viento, ya que impiden realizar bien los lanzamientos, en cuyo caso es preferible utilizar cañas que no sean excesivamente largas, pero que sin embargo ofrezcan potencia, rapidez y mínima resistencia al aire. Una de las cosas más importantes en la selección de una caña para la pesca a látigo, que esta debe ser acorde con los elementos que vayamos a usar, esto quiere decir que la caña, carrete y línea deben seguir una proporción idónea; por ejemplo una caña fabricada para la pesca con una determinada línea, no puede ser usada para otras líneas, o  sea una caña para líneas del 5 debe ser usada para este tipo de líneas, a lo sumo puede usarse la inmediatamente superior o inferior, pero nunca debemos salirnos de dicha proporción, porque de hacerlo así los lanzamientos serán defectuosos. Con los carretes sucede lo mismo, ya que los carretes están fabricados para albergar una línea de un determinado número. 
CARRETES:

Cuando hablamos de carretes relacionados con la pesca a látigo en el mar, debemos tener en cuenta que deben ser muy livianos, para que no se hagan muy pesados al poco tiempo de estar realizando esta modalidad. Por lo general, no existen diferencia entre los carretes que se utilizan en agua dulce y los que se deben utilizar en agua salada, solamente en la composición de ellos, porque los que utilizaremos en el mar deben ser de materiales más anticorrosivos que los fabricados para el agua dulce.
Estos carretes tienen la bobina de almacenamiento del sedal muy similar a las bobinas que compramos en la tienda. Constan de dos discos colocados paralelamente y unidos por un eje, que será el encargado de almacenar el sedal. Estos discos suelen estar agujereados con el único fin de hacer al carrete más liviano, aparte de darle una buena ventilación al hilo. Otra de las cosas a tener en cuenta en los carretes de mosca, es que siempre estarán colocados al final del puño. El por qué de esta colocación es para que la mano se quede por encima de ellos y pueda haber un reparto de peso perfectamente equilibrado entre la caña y el carrete. 


 ¿Qué carrete elegir para la pesca a látigo en el mar?

A la hora de elegir un carrete para la pesca a látigo en el mar, hay que tener varios puntos en cuenta:
- Que los materiales con los que esté fabricado sean anticorrosivos al salitre marino.
- Que tenga la bobina capacidad suficiente para almacenar la cola de rata y por lo menos, 100 m de sedal de apoyo.
- Que sea muy liviano, aparte de que la bobina contenga ranuras o agujeros para una mejor ventilación del sedal. Fabricado con materiales como el grafito ultraligero, magnesio troquelado, etc.; que hacen al carrete muy poco pesado.
- Que el sistema de frenado y arrastre sea de discos, que se abrirán y cerrarán según las distintas situaciones que se originen.
- Que contenga varios rodamientos en su engranaje, para una mayor suavidad de recogida del sedal, aparte de que el guía hilos deber ser de un material anticorrosivo como el titanio o incluso la plata.


Está claro, que siguiendo estos puntos obtendremos el carrete ideal para practicar esta modalidad en todo su esplendor. Pero todos estos puntos se funden en tres requisitos fundamentales: Durabilidad, excelente acción e inmejorables prestaciones. Porque de nada servirá un carrete que en el momento de la picada del pez, al margen de ser una buena pieza o no, nos deje colgados sin freno o por el contrario se atasque en la salida del sedal, y todo por no haberle hecho una buena limpieza o un buen mantenimiento, aparte de tener en cuenta todo esto, siempre será preferible gastarse un poco de mas de dinero en la compra de un buen carrete.

En el próximo capitulo abordaremos los materiales de esta modalidad, como son  los sedales, nudos, anzuelos, plomos y sobre todo las técnicas.